LO QUE MUEVE EL MUNDO de Kirmen Uribe -

10-12-2018 04:30 -06:00

 LO QUE MUEVE EL MUNDO. KIRMEN URIBE (Ondarroa, Bizkaia, 1970)

Nació en una familia vinculada a la pesca.

Uribe se licenció en Filología Vasca en Vitoria y cursó estudios de postgrado de Literatura Comparada en Trento (Italia). Su primer premio literario importante (Becerro de Bengoa) lo recogió en 1995 por Lizardi eta erotismoa, cuando estaba cumpliendo condena por ser insumiso y negarse a ir al servicio militar obligatorio.

La publicación en 2001 del libro de poemas Bitartean heldu eskutik (Mientras tanto dame la mano, Visor, 2003) supuso, en palabras del crítico literario Jon Kortazar, una “revolución tranquila” en el ámbito de la literatura vasca. Premio Nacional de la Crítica, la primera edición se agotó en un mes y el libro ya ha sido traducido al castellano, al francés, al inglés, al catalán y al ruso (2011). 

Uribe es autor de proyectos multimedia combinando poesía con diferentes disciplinas artísticas. En 2000 llevó a los escenarios Bar Puerto, proyecto que aunaba poesía, música, video e historia oral. En 2003 publicó el libro-CD Zaharregia, txikiegia agian (Demasiado antigua, demasiado pequeña quizás).

Paralelamente, ha escrito varios libros de literatura infantil y juvenil.  

En 2008 publicó su primera novela Bilbao-New York-Bilbao, que obtuvo el Premio Nacional de la Crítica en euskera y el Premio Nacional de Literatura (Narrativa).

.Su segunda novela Mussche (Lo que mueve el mundo) 2012

Su última novela, Elkarrekin esnatzeko ordua (2016), traducida  como La hora de despertarnos juntos ganó el Premio de la Crítica Española 2016 (Narrativa en euskera) y el de la Academia de Lectores Vascos, 111 Akademia (Mejor libro de 2016).

 

UN POCO MÁS ALLÁ 

Mi padre y mi tío se embarcaron por primera vez con nueve años,

y aprendieron a navegar en el “Bustío”.

Eran duros los patrones de entonces, 

de aquellos que en días de tormenta apretaban los puños

y mirando al cielo amenazaban a Dios:

“¡ven aquí si tienes lo que hay que tener!”. 

Cuando eran chiquillos, los cuatro hermanos mayores

tenían que ir a misa por turnos,

ya que sólo había un traje en casa. Cuando uno volvía de la iglesia, 

se quitaba el traje, se lo daba al siguiente,

y así solían ir a misa,

cada cual a su hora, cada uno con sus propios zapatos.

 

Cuando era niño, el día en que mi padre llegaba del mar,

solíamos esperarlo en el espigón más alejado del puerto,

mirando hacia el Oeste. Aunque al principio 

no se veía nada, pronto

uno de nosotros divisaba en el horizonte

un punto negro, que poco a poco se convertía en barco.

 

Tardaba una hora en llegar hasta el espigón,

y giraba frente a nosotros antes de entrar a puerto.

Mi padre nos saludaba con la mano.

 

Nada más pasar el barco, corríamos

hacía el lugar donde atracaba.

Incluso estando en las últimas, mi padre 

siempre alababa la vida,

nos decía que hay que vivir el momento,

que si siempre estás preocupado la vida se te escapa.

 

Y nos decía: tenéis que ir

más al Norte, no hay que echar la red

allí donde sabéis que seguro habrá pescado, 

hay que buscar un poco más allá,

sin conformaros con lo que ya tenéis.

“La muerte no vencerá”, 

escribió Dylan Thomas,

pero de vez en cuando gana,

y así terminó también la vida de mi padre, 

como un barco que se pierde en el horizonte

girando hacia el Oeste,

dibujando recuerdos en su estela. 

De Mientras tanto cógeme la mano (Visor, 2003).

 

 LO QUE MUEVE EL MUNDO - MUSSCHE (2012)

El escritor bilbaíno, que por la mañana ha participado en un encuentro con alumnos de instituto de la localidad, ha repasado el proceso que siguió para escribir su segunda novela, Lo que mueve el mundo. "Primero encontré el título, Lo que mueve el mundo, y la idea para la historia surgió más tarde, en un viaje a Colombia, donde conocí a un hombre de 70 años que había salido de Bilbao siendo niño debido a la Guerra Civil y que nunca más regresó a España", ha detallado. "Comentando ese encuentro con un compañero, me recomendó que hablara con Carmen Mussche, hija del escritor belga Robert Mussche que acogió a una niña que huía del bombardeo de Guernika, y, de repente, me vi en Gante hablando con ella", ha añadido. La muerte de su mejor amigo de la infancia también influyó en la obra. "Me pidió que escribiera la historia de un héroe, sobre esa gente de la calle que ayuda a los demás a cambio de nada, y entendí que Robert Mussche era un héroe que acogió a una niña vasca de la guerra y que cambió su vida, entendí que era la historia que le quería contar a mi mejor amigo fallecido", ha explicado.

En Lo que mueve el mundo (Mussche) se nota en cierta medida esta necesidad de alejarse de la obra anterior, de no volver a escribir otra vez lo mismo: es, de hecho, una novela mucho más sencilla y más clásica, mucho menos "posmoderna", por usar un adjetivo que se ha aplicado habitualmente a Bilbao-New York-Bilbao. Y sin embargo, hay también evidentes continuidades entre una y otra novelas: para empezar, el narrador en esta es nuevamente el propio Kirmen Uribe, aunque ocupa un lugar mucho más discreto y menos central; el texto también es fragmentario y recorre diferentes tiempos y espacios (el Bilbao de la Guerra Civil, Bélgica antes y después de la Segunda Guerra Mundial, Inglaterra, Alemania...); también se mantienen algunas de las constantes temáticas (el viaje, el poder de la amistad, la guerra y sus consecuencias, la propia escritura) del primer libro.

Pero en este caso los protagonistas no son ya la familia de Kirmen Uribe, sino una niña exiliada de la guerra civil, Karmentxu Cundin, y la familia que la acogió en Gante, la familia de Robert Mussche. Aunque el viaje al exilio de Karmentxu sirva inicialmente como detonante de la historia, después pasa a un segundo plano, y el centro lo ocupa el propio Mussche, su relación con el escritor Herman Thiery (que usó en sus obras el seudónimo Johan Daisne), su compromiso con la resistencia contra los nazis y su deportación a un campo de concentración en los últimos meses de la guerra.

El propio Kirmen Uribe cuenta, en las últimas páginas del texto, que escribió esta novela después de unos meses de sequía, como una especie de "exorcismo" tras la muerte de su amigo Aitzol Aramaio; fue este amigo quien le pidió que escribiese sobre un héroe, y Uribe escogió a Mussche, un hombre bueno en el buen sentido de la palabra, como diría Machado, que pagó caro el mantenerse fiel a sus principios.

Heredera de Sostiene Pereira de Tabucchi o El último encuentro de Sándor Márai, esta novela es la historia que el propio autor le cuenta a su mejor amigo, recientemente fallecido, «la historia de un héroe anónimo, de esos que vemos por la calle». 

La voz cálida que da forma a Lo que mueve el mundo susurra lo esencial para recuperar lazos familiares perdidos, en un relato que hilvana las escenas, guarda los silencios del olvido y recrea el instante fugaz con la sensibilidad, la ternura y el talento narrativo de Kirmen Uribe.

Lugar: Topalekua

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