CANCIÓN DULCE de LEILA SLIMANI (GRUPO 2)

26-05-2020 16:30 -18:30

LA REUNIÓN SE REALIZARÁ POR VIDEOCONFERENCIA 

 

CANCIÓN DULCE- Autor LEILA SLIMANI (GRUPO 2)

26/05/2020

Hoy hemos realizado nuestra segunda tertulia literaria a través de la plataforma zoom y el resultado, al igual que en la reunión anterior, ha sido muy satisfactorio.

El tema del libro daba mucho juego y los tertulianos han participado muy activamente.

El próximo mes de Junio realizaremos otras dos tertulias sobre el libro “La larga marcha” de Rafael Chirbes y animamos a todos aquellos que no os habéis decidido a participar, que lo hagáis, ya que este libro ha gustado mucho y la tertulia promete ser muy interesante.

Carmen Mosqueira

 

LEILA SLIMANI (Rabat, Marruecos 1981)

 

Periodista y escritora franco-marroquí de madre franco-argelina y de padre marroquí. Creció en una familia de habla francesa. Su padre, es banquero y alto funcionario marroquí. Su madre es otorrinolaringólogo y fue la primera doctora en integrar una especialidad médica en Marruecos. Leïla Slimani tiene dos hermanas. En 1999, se va a París, donde se diploma en el Instituto de Estudios Políticos de París. Intenta convertirse en actriz de teatro y decide completar sus estudios en la Escuela Europea de Negocios. En la editorial Gallimard hace un curso de creación literaria con Jean-Martin Laclavetine como tutor. Finalmente, entra en la revista África joven en 2008, donde trata los temas relacionados con el norte de África. En 2012, deja la redacción para dedicarse a la escritura, aunque sigue trabajando por su cuenta para la revista.

En 2014, publica su primera novela en Ediciones Galimard, En el jardín del ogro, adquirida por una productora para una adaptación cinematográfica. El tema, la adicción sexual femenina, y la literatura, son destacados por la crítica y la obra es seleccionada como una de las cinco finalistas del Premio de Flore, de París. La novela vendió 15.000 ejemplares en Marruecos. En 2015 recibe el 6º Premio Literario de la Mamounia, otorgado a un autor marroquí en lengua francesa, y es la primera mujer en recibirlo.

En 2017 se convirtió en la representante personal del presidente Emmanuel Macron para la Francofonía, para formar parte del Consejo Permanente de La Francofonía. En la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Francia en 2017 apoyó junto a un grupo de personalidades de la sociedad civil a Emmanuel Macron para bloquear a Marine Le Pen. El mismo año recibió el premio "Out" de oro por su condena a la penalización de la homosexualidad en Marruecos y al control del cuerpo de las mujeres.

Leila Slimani se va por las mañanas al cine y escribe durante el mediodía. Mientras está con un libro, no lee nada, para que no le influya, dice. “La excepción es Marguerite Duras; no sé por qué, me calma, es lo único”.

Obra traducida:

En el jardín del ogro, 2014 Canción dulce, Premio Goncourt en 2016

Sexo y mentiras: La Vida sexual en Marruecos 2017

 

 

CANCIÓN DULCE

 

La traducción es fidedigna, impecable y bellísima, como lo es el original en sí mismo. Malika Embarek, traductora especializada en autores magrebíes, ha sido la responsable.

La autora confiesa que su relato se llama Canción dulce porque utiliza el engañoso tono apacible de las historias infantiles, aunque detrás del mismo haya mucho dolor. Y terror.

¡Cuánto miedo han destilado en nuestra infancia libros que ya son clásicos de la literatura infantil!

La novela te saluda con un asesinato en la primera frase. Y te mete de lleno en el tabú, sin contemplaciones: violencia, muerte e infancia. Te calza el primer bofetón en las cua-tro primeras páginas. Suceden rápidos apenas unos apuntes, suficientes, de reconstruc-ción del escenario del crimen, que dejan muy mal cuerpo, no sólo porque la tragedia se anuncie a voz en grito (“un aullido de loba”) sino por algo más espeluznante, por ese otro lamento, frío y silencioso, que hará estremecer constantemente las paredes mudas del hogar amenazado en el que estamos a punto de adentrarnos.

Pero esto es sólo el primer impacto. Antes de poder reaccionar, ya estamos inmersos en el largo flashback. Empezamos a conocer a Myriam, una madre que se reincorpora con más ansiedad que ilusión al mundo laboral, un exigente bufete de abogados, tras una exclusiva dedicación a sus hijos, el bebé Adam y la niña Mila. Se encuentra con la incomprensión de su marido, Paul; y más adelante, con la visceral hostilidad de su suegra, Sylvie, quien aprovechará para acusarla de malcriar a sus nietos, “gorriones caí-dos del nido”. Pero antes, pronto, el eje de gravedad argumental habrá tomado su verda-dero centro, y lo aciago irá tomando forma y el mal caerá por su propio peso sobre la familia: entrará por la puerta Louise, la niñera “de rostro de esfinge”. A pesar de parecer “una mojigata” y pisar fuerte como Mary Poppins, es una intrusa en el hogar de quien sospechar todo el rato. Sin embargo, esto sólo se ve gravitar así desde nuestro lado, en el otro tendremos a un matrimonio cegado con su nueva vida parisina de libertades recuperadas. Es decir, crisis de mediana edad mal resuelta y campo libre para la obsesiva y finalmente psicópata Louise.

Que no se hace de rogar, desde el primer día se excede en sus competencias e inicia la colonización no sólo de territorio, de la cocina al sofá hasta el cuarto de baño, sino tam-bién, y lo más tremendo, de las almas de los pequeños a su cargo. Esta subtrama alcanza un clímax de náusea, un “espectáculo sórdido y malsano” cuyo descubrimiento, al regresar temprano a casa por sorpresa, produce arcadas al progenitor. Se hará manifiesto un enfrentamiento sobre un terreno inesperado ya que hasta el momento las tensiones entre padres y niñera se acumulaban, tácitas, en otro ámbito: el de la diferencia de sus clases sociales. También estos prejuicios degenerarán: la grima que al principio les pro-voca a Paul y a Myriam que Louise utilice triunfante los bonos de descuento para com-prar comida acaba convirtiéndoseles en insomnio por miedo a que sus niños estén siendo intoxicados con alimentos caducados a escondidas que la cuidadora pudiera recuperar de la basura. Aparte, existe otra brecha paralela muy bien planteada, de corte generacional con los abuelos de Mila y Adam, quienes siguen rememorando utopías revolucionarias estudiantiles de su mayo del 68 para criticar destructivamente el abur-guesamiento de sus descendientes, a pesar de vivir igual de acomodados que ellos.

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